Día Ciento setenta y dos
Amargo es el reflejo del egocentrismo cuando el producto restante es totalmente desfavorable a nuestras aspiraciones. Primitivos impulsos aparecen entre luces y sombras creando la absurdidad más absoluta.
Necesito una vez más esas alas que me hacen volar a ras del suelo y rasgan el aire que emana la taciturna mediocridad...
Le.chatnoir
Tu mujer ilustrada desprende esas ganas de volar alto, de libertad elevada, de huir a las alturas...
ResponderEliminarUn abrazo.
Necesitamos elevarnos, un poquito...
ResponderEliminaralturas fugaces que hacen la vida más llevadera :)
ResponderEliminarMe alegro que se vuelvan a contar los días por aquí.
Besos!
este me encanta. besos.
ResponderEliminarPues yo no sé, tras leerte parezco sentirme absurda y en un barrio aún más oscuro.
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