Le.chatnoir. Naturalidad
Nadie es inocente cuando hablamos de sexo y filosofía en la trinchera de nuestra mente
lunes, 27 de mayo de 2013
Día Ciento cincuenta y uno
Y sin querer, de repente, como un rayo que te parte en dos, sientes la imperiosa necesidad de cristalizar el tiempo, retroalimentándote de recuerdos modificados en los que son imposibles el amanecer o el ligero temblor al notar labios ajenos por primera vez. Sientes como te golpea la vaga conversación entre cristales manchados de vino, el total abandono entre cuatro paredes de ascensor y la humedad en forma de deseo entre tus piernas. Y sin querer, de repente, la apnea está al límite y es cuando llega el momento de guardarlo todo en esa desvencijada caja que es tu alma...
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Modificamos los recuerdos a nuestro antojo y suerte que podemos hacerlo, si no estaríamos perdidos.
ResponderEliminarPerfecta entrada, perfecta imagen, perfecta tú.
Saludos.
Es terrible tener que guardar todo en esa caja...
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