Desnudos, frente al espejo turquesa de nuestros ojos, mis manos, abiertas, tiritaban al compás de sus senos, sintiendo el cosquilleo despierto de sus puntas, erectos pezones adornando la aureola volcánica de sus pechos. Mis labios se posaron en su boca entreabierta. Mi lengua, alborotada por el abanico de su lengua, barnizaba el fresco estelar de su sixtina.
Por nuestros desnudos muslos, transcurría un reguero en ardiente lava, desbordando el oasis de tus labios.
Escondida mi voz bajo la selva revuelta de tu cabellera, susurraré a tu oído: sí, sí; amor, muérdeme otra vez. Muérdeme otra vez aunque sea mentira ¿Recuerdas? Aspiro hondo, hasta la respiración del siguiente susurro.
esto se pone de postín, tal vez puedas dejar un comentario en nuestro extraño blog bogardiano. Gente metafísica, mensajeros lynchianos y duendes de internet pernoctan en ese templo. Acude y no lo podrás resistir. Queremos que seas bogardera.
Lo peor de caer al abismo es que el impacto final, ese hostión definitivo, tarda tanto en provocarse que antes de darse, seguramente, nos durmamos muertísimos de asco y aburrimientos. A no ser que uno sea uno de los personajes montañeros de Virgilio Piñera...pero me da a mí que no que no. Un acto instintivo de nuestro cerebro, como el tuyo ese de hincarle el diente a la lengua que te recorra, si no la lengua, tus semánticas.
P.d.: ¿Serías tú la que leía mi blog tan solo un par de minutos después de haber opinado yo en tu otro blog, en donde nos contabas lo mucho que jode no dormir ni fumar por real decreto? Estamos todos más pegajosamente unidos de lo que parece...
Si que era yo! ;). Como soy terriblemente curiosa, cuando alguien me deja un comentiario, acto seguido visito su blog. No sabes la de sorpresas ( en este caso agradables...) que puedes llevarte! ;) Gracias por la visita!
A discreción los besos, supongo, por aquello del atrincheramiento ¿no?
A no ser, logicamente, que en vez de artillera te ganes el cielo inmenso como paciente y certerísima francotiradora... Ya me irás sacando de dudas, quizás tal vez desde tu particular trinchera o tus insomnias hospitalarias (¿hospitalarias también tus balas de chaqueta metálica?).
Desnudos, frente al espejo turquesa de nuestros ojos, mis manos, abiertas, tiritaban al compás de sus senos, sintiendo el cosquilleo despierto de sus puntas, erectos pezones adornando la aureola volcánica de sus pechos.
ResponderEliminarMis labios se posaron en su boca entreabierta. Mi lengua, alborotada por el abanico de su lengua, barnizaba el fresco estelar de su sixtina.
Por nuestros desnudos muslos, transcurría un reguero en ardiente lava, desbordando el oasis de tus labios.
Interesantes palabras!aunque yo seguro que acabo mordiendo... xD
ResponderEliminarBesos desde mi trinchera particular.
Escondida mi voz bajo la selva revuelta de tu cabellera, susurraré a tu oído: sí, sí; amor, muérdeme otra vez. Muérdeme otra vez aunque sea mentira ¿Recuerdas? Aspiro hondo, hasta la respiración del siguiente susurro.
ResponderEliminarjajajaja me ha gustado eso de:"Muérdeme otra vez aunque sea mentira"!
ResponderEliminarPero seguramente sería: "Arghhhh! sutúrame el labio, aunque sea mentira"!
xD
Besos desde mi trinchera particular.
Me dejo morder... guapa.
ResponderEliminarBesos.
Pero que masoquistas que sois, coñio! XDD
ResponderEliminarBesos desde mi trinchera particular.
esto se pone de postín, tal vez puedas dejar un comentario en nuestro extraño blog bogardiano. Gente metafísica, mensajeros lynchianos y duendes de internet pernoctan en ese templo. Acude y no lo podrás resistir. Queremos que seas bogardera.
ResponderEliminarjajajaja venga me pasaré a ver que tal...! ;D
ResponderEliminarBesos desde mi trinchera particular.
Es un impulso apasionado.. eso significa que ansias .. y estás viva.. un placer venir por tu blog..
ResponderEliminarMuchas gracias Ico! Por aquí andaré... ;)
ResponderEliminarBesos desde mi trinchera particular.
Pues... yo me arriesgaría. Siempre me gusta caminar muy muy cerca del abismo...
ResponderEliminarPues vigila no vayas a caer...xP
ResponderEliminarBesos desde mi trinchera particular.
Lo peor de caer al abismo es que el impacto final, ese hostión definitivo, tarda tanto en provocarse que antes de darse, seguramente, nos durmamos muertísimos de asco y aburrimientos. A no ser que uno sea uno de los personajes montañeros de Virgilio Piñera...pero me da a mí que no que no.
ResponderEliminarUn acto instintivo de nuestro cerebro, como el tuyo ese de hincarle el diente a la lengua que te recorra, si no la lengua, tus semánticas.
P.d.: ¿Serías tú la que leía mi blog tan solo un par de minutos después de haber opinado yo en tu otro blog, en donde nos contabas lo mucho que jode no dormir ni fumar por real decreto? Estamos todos más pegajosamente unidos de lo que parece...
Si que era yo! ;). Como soy terriblemente curiosa, cuando alguien me deja un comentiario, acto seguido visito su blog. No sabes la de sorpresas ( en este caso agradables...) que puedes llevarte! ;)
ResponderEliminarGracias por la visita!
Besos desde mi trinchera particular.
A discreción los besos, supongo, por aquello del atrincheramiento ¿no?
ResponderEliminarA no ser, logicamente, que en vez de artillera te ganes el cielo inmenso como paciente y certerísima francotiradora...
Ya me irás sacando de dudas, quizás tal vez desde tu particular trinchera o tus insomnias hospitalarias (¿hospitalarias también tus balas de chaqueta metálica?).
Uuuuufff...dulce condena!
jajajajaja o a lo mejor acabas dudando más, vete a saber?! :)
ResponderEliminarBesos desde mi trinchera particular.
Empieza a tener miedito.
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