Día Ciento treinta y tres
Con las miradas perdidas cual esquizoides pájaros, planearemos arriesgadas huidas sin rumbo ni destino concreto. Embriagarnos de eternas arias recorriendo cada centímetro de nuestra piel será nuestra máxima, omitiendo los viejos y críticos mapas de la estúpida razón. Porque ayer vi el mar y con él perdí mis miedos entre la fría arena...
Sorolla. Biarritz
el mar siempre nos hace sentirnos tan... melancolicos??? besos con lluvia
ResponderEliminarPerdernos sin rumbo...
ResponderEliminarFriederick?
ResponderEliminarEl mar, la mar, el mar, la mar....
La ligereza , libertad y fluidez del trazo ,
El exacto momento en el que das por acabado los dibujos, hablan de tu falta de miedos,
¡VIVA LA ARENA FRÌA!
El mar puede sobre cualquier constructo de la razón. Además, es eterno.
ResponderEliminarAbrazos, mon petit chou.
El mar, Chatnoir y la fría arena. Santísima trinidad¡
ResponderEliminarSaludos, Chatnoir.
Me voy con Darío a beber un tequila, hasta ahora es el único que no ha dicho la palabra Mar.
ResponderEliminarChatnoir, planea sobre el cielo, dibuja rostros y luego escucha la pintura.
Beso.
No hay nada mejor que abandonarse mirando al mar. Qué grande Sorolla, tengo la reproducción de este cuadro en mi salón ^^
ResponderEliminarBesos!
por primera vez en buffff de tiempo, no sé que diablos decirte,
ResponderEliminardiablos¡
un abrazo.
HAY RUTAS QUE CONDUCEN A UN SOLO DESTINO; EL AMOR VERDADERO.
ResponderEliminarUN ABRAZO