Jenö Kertész. Ícaro ( 1919)
Nadie es inocente cuando hablamos de sexo y filosofía en la trinchera de nuestra mente
lunes, 2 de julio de 2012
Día Ochenta y tres
El suelo arde bajo mis pies, me quema, me abrasa, semejante a tus manos cuando recorren la cara interna de mis muslos. Cierro los ojos con la nula esperanza de elevarme, convertirme en dióxido de carbono, humo que se escapa por la comisura de los labios y ser otra brecha más en la capa de ozono. Déjame soltar lastre, abandonar esta yerma historia que tan minuciosamente hemos creado, volver a ser el bello Ícaro que una vez fui y romper con todas mis fuerzas el cordón umbilical que me une a tu sexo. Porque simplemente se trata de eso: volar hasta caer, fracturando por milésima vez este ajado cuerpo...
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El texto es precioso, esas ansias de volar como si de ícaro se tratase... pero a la vez esa adicción que le impide cambiar, pues son nuestros placeres los que nos atan, los que nos esclavizan.
ResponderEliminarBuena foto.
Besos :)
Muchas gracias Ana! los placeres nos esclavizan, sin remedio...;)
EliminarBesos desde mi trinchera particular.
Leerte me causa una agradable estimulación mental. Felicidades.
ResponderEliminarSaludos.
Muchas gracias! espero poder estimularte más...;)
EliminarBesos desde mi trinchera particular.
Volar, desprenderse...
ResponderEliminarSencillamente soltar los malditos lastres que nos encadenan... ;)
EliminarBesos desde mi trinchera particular.
Suelta lastre y vuela, musa de malditos...
ResponderEliminarSaludos.
Musa de malditos? juas, como mucho llego a maldita...;P
EliminarBesos desde mi trinchera particular.
Ojalá todas las heridas fuesen de volar muy, muy alto. Y que la gente, extrañada, te fuese mirando mientras tu intentas andar, moribundo, con la cara brillante.
ResponderEliminarBesos!
Ains! y yo que sufro de vértigo... ;)
EliminarBesos desde mi trinchera particular.
Últimamente arden demasiadas cosas... a ver si llueve y nos refresca el alma. Besos bella!
ResponderEliminarLamentablemente si, pero no importa, la Roja ha ganado y ya no hay incendios ni crisis...verdad? :(
EliminarDesde aquí te mando un fuerte abrazo!
Besos desde mi trinchera particular.
hubo un tiempo en que ningún animal volaba,
ResponderEliminarahora vuelan hasta los cerdos.
el texto es brillante, como siempre.
besos.
jajajajaj esto de los cerdos me ha llegado al alma! ;)
EliminarMuchas gracias David, todo un honor viniendo de ti.
Besos desde mi trinchera particular.
Ya sabes lo importante que es saber volar...
ResponderEliminarBisous.
Pues si... aunque por mucho que mueva los brazos no hay manera, eh? ;)
EliminarBesos desde mi trinchera particular.
Hacer poemas es mostrarse. Te vi.
ResponderEliminarTe vi en el viento. Ibas mirando hacia abajo. No sé cómo te llamas. ¿Cómo te llamas?.
Te vi danzando en el viento.
Pero no sé tu nombre.
Mi nombre te lo susurrará el viento del atardecer... ;)
EliminarBesos desde mi trinchera particular.
Si puedes volar hasta caer, puedes levantarte de nuevo y volver a volar, ¿no?
ResponderEliminar:)
Me quedo.
Y así infinitamente... ;)
EliminarGracias!
Besos desde mi trinchera particular.
Y qué adictos somos a la inminente caída, nos hace sentirnos más vivos. Me has hecho pensar en el cuadro de Brueghel, todo acontece como siempre mientras caemos, nadie se inmuta.
ResponderEliminarBesos!!
¿Cual? ¿El de la torre de Babel?
EliminarSobre lo de inmutarse...para qué? seguiremos cayéndonos! ;)
De vacaciones hermosa?
Besos desde mi trinchera particular.
Leerte es como contemplar el Sol en el horizonte, en su salida o en su puesta, siempre cálido e inspirador, renacimiento y ocaso fundidos entre ese vértigo de desechar los lastres anónimos a nuestras esencias y sucumbir al éxtasis de nuestras perdiciónes mientras arden nuestras alas.
ResponderEliminarBesos desde mi caída
¿te lo digo o mejor me callo? ;)
EliminarComo siempre tu comentario es mucho mejor que el texto...xD
Gracias!
Besos desde mi trinchera particular.
Dices que no vuelas, pero yo te leo y experimenta algo parecido.
ResponderEliminarGrande Chatnoir.
Besos