Día Ciento cincuenta y cinco
Impregnarnos de efímeros crepúsculos que ciegan el alma mientras la imparable sal oxida nuestros cuerpos. Gemidos que se pierden entre el embravecido oleaje incapaz de apaciguar nuestra particular batalla. Intentar eternizar este momento: nuestra máxima...
Iliá Repin
No queria oir la cancion porque me vuelve loco,
ResponderEliminarhe caido..me vuelve loco el cuadro y tu texto, ¡Fortuna, oh! Era el tabaco que fumaba en mi tierna infancia
Besos
Se nos escapa la vida entre los dedos como la razón!
ResponderEliminarPrecioso cuadro. Se te echaba de menos chatnoir, de de veras.
Un abrazo
Eternizar el momento, si, mientras el óxido no lo arruine todo... Un abrazo.
ResponderEliminarOtros comerciamos con vidrios color turquesa y el hambre entre las manos.
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