Día Treinta y ocho
Me lanzas de cabeza y sin escafandra al más oscuro de los pozos, en el que habitan solo preciosos peces de color naranja. Lazarillo torpe y exquisito, sigo tus pasos ciega de humo y deseo. Guardo una a una las cucharas que doblas en mis bolsillos, síndrome de Diógenes o simple obsesión por tu magia.
Ahora, ven, respírame en la nuca y no digas ni mu.
Ophelia
Dejarse caer sin más, y disfrutar de la velocidad de la caída, de la respiración entrecortada y de ese recuerdo fetichista que evoca la magia de tus versos.
ResponderEliminarBesos, sin decir ni mu
Mothman: sin poder decir ni mu! me he quedado al leer tu comentario! xD
ResponderEliminarBesos desde mi trinchera particular.
Solo Mothman puede descifrarte en esa forma.
ResponderEliminarMe gusta como escribes aunque muchas veces se me hace problemático descifrarte.
Saludos cordiales.
Campo obligatorio; no debe dejarse en blanco, me dicen sobre mi no comentario, sobre mi no mu. Que aguafiestas estos del bloger...
ResponderEliminarUn beso.
Pluma Roja: A veces hasta a mi se me hace difícil! ;)
ResponderEliminarBesos desde mi trinchera particular.
Bigmouth: Si, aguafiestas! xD
ResponderEliminarMu!
Besos desde mi trinchera particular.
Yo también tengo el síndrome de Diógenes. Atesoro milagros.
ResponderEliminarBesos.
Sarco: Mis tesoros son vuestros poemas.
ResponderEliminarBesos desde mi trinchera particular.
"Ni mu" no te atreves a decírselo a una de esas vacas que no se sabe si se abstraen o se ensimisman en las verdes praderías de Galicia.
ResponderEliminar(Sigo pendiente de tus cosas, noir...aunque no te lo parezca.)
Miguel: Oyeeee! me estás comparando con una vaca gallega?! ;)
ResponderEliminarBesos desde mi trinchera particular.
Espero paciente la apoteosis final del 'Amén'.
ResponderEliminarMe tiro al mar que no me aguanta y, en caída libre, releo el día treinta y ocho. Mientras, siento que me reconforta malentenderte.
Y sinembargo, gozaré con tus 'latigazos'...
Abrazos
MªPilar: Yo intento releer lo mínimo...no sea que luego lo entienda! ;)
ResponderEliminarGracias por tus palabras!
Besos desde mi trinchera particular.
Mi Señora chatnoir,
ResponderEliminarOfelia dijo:
"¡Oh! ¡Qué trastorno ha padecido esa alma generosa! La penetración del cortesano, la lengua del sabio, la espada del guerrero, la esperanza y delicias del estado, el espejo de la cultura, el modelo de la gentileza, que estudian los más advertidos: todo, todo se ha aniquilado. Y yo, la más desconsolada e infeliz de las mujeres, que gusté algún día la miel de sus promesas suaves, veo ahora aquel noble y sublime entendimiento desacordado, como la campana sonora que se hiende. Aquella incomparable presencia, aquel semblante de florida juventud alterado con el frenesí. ¡Oh! ¡Cuánta, cuánta es mi desdicha, de haber visto lo que vi, para ver ahora lo que veo!"
Y es que las razones se quiebran y nos dejan caer desde el sauce llorón, para que nos traguemos todos los peces naranjas de la charca, vestidos de Zara o en mi caso, de ropa usada de segundas manos y en el suyo: desnuda.
Besos y Suyo, Z+-----
Señor De la Vega: Oh! ;)
ResponderEliminarBesos desde mi trinchera particular.