miércoles, 31 de julio de 2013

Día Ciento cincuenta y cinco

Impregnarnos de efímeros crepúsculos que ciegan el alma mientras la imparable sal oxida nuestros cuerpos. Gemidos que se pierden entre el embravecido oleaje incapaz de apaciguar nuestra particular batalla. Intentar eternizar este momento: nuestra máxima...


Iliá Repin