domingo, 30 de septiembre de 2012

Día Ciento tres

Es imposible conciliar el sueño cuando el mudo estrépito del infinito te invade y eres incapaz de recordar la rectilínea belleza de los cipreses. Cuando el mudo estrépito del infinito te invade, el alma se volatiliza y escapa de tu imperfecto cuerpo, llevándose el poco calor que guardabas como oro en paño  en la hipófisis. Y no es por miedo que esconda la cabeza bajo la almohada sino por esa extraña manía de nadar contracorriente entre los utópicos ríos del inconsciente... 

John Henry Fuseli. Silence




miércoles, 26 de septiembre de 2012

Día Ciento dos

Amor, llega el frío y con él, esa necesidad casi vital del perfecto acoplamiento de tu pecho en mi espalda. Al caer están, las noches en que el silencio se transforma en escarcha y nuestros cuerpos, Ay nuestros cuerpos!, se endurecen por la búsqueda incesante del calor ajeno. Pronto llegarán los escalofríos, la mitad de la cama vacía, la respiración entrecortada y esa manía de perdernos entre sábanas y plumas de ganso mientras los cristales lloran y el amanecer nos regala la gama entera de grises...


Toulouse-Lautrec. El beso


sábado, 22 de septiembre de 2012

Día Ciento uno

Para Sarco

Haz oídos sordos ante las frustraciones ajenas. Vuela, vuela muy alto  desafiando el vértigo que producen la envidia y la ignorancia. Siente tu propio latido entre la putrefacción de la carne decente. Hay cientos de caballos fantasmas esperándote -los he visto- mientras susurraban tremendos versos a sus musas mancas... 

Picasso. Rameras en un bar







lunes, 17 de septiembre de 2012

Día Noventa y nueve

Cuerpos exhaustos. Debilidad a flor de piel. Escalofrío al mínimo contacto. Silencio. Respiración entrecortada. Abismo en las miradas. Orgasmo. Me muerdes por enésima vez. Humo que nos envuelve a falta de inexistentes sábanas. Somnolencia. Deseo indiscriminado. Tarde. Noche. Mañana. Saliva. Sudor. Tú. La boca del lobo. Yo. Alacranes en mi sexo. Y así infinitamente...

Gustav Klimt. Dibujo






miércoles, 12 de septiembre de 2012

Día Noventa y ocho

Un día la vida aporreará tu puerta, con la fuerza de un fugitivo en plena huida, sin miramientos ni delicadezas. Brutalidad al máximo exponente. Violación de los sentidos. Devastadora e implacable, semejante al impacto visual que se sufre al contemplar una tormenta de Turner. Sin remordimientos, despellejando el mínimo rastro de recuerdo en la piel, arrasando con cualquier atisbo del pasado. Flash hipnótico. Fibrilación ventricular. Absolutismo. Amor...


Turner. Tormenta de nieve, 1842

(Una absoluta maravilla)



martes, 4 de septiembre de 2012

Día Noventa y siete

La cobardía volvió a ganar y entre amargas lágrimas cuando las sombras ya solo eran un recuerdo, extirpé las palabras nonatas que se habían quedado enquistadas en el fondo del esternón. Y en ese instante en que las arrancaba con furia y desesperación lo supe, lo entendí y como siempre suele pasar, regresé junto al egocéntrico orgullo, dejando que me meciera entre sus brazos, acariciara mis cabellos y dulcemente me obligara a olvidar todo lo que no te dije...


Egon Schiele