viernes, 31 de agosto de 2012

Día Noventa y seis

Abro un ojo y la imagen distorsionada de la desidia aparece ante mi, sentada a dos palmos de mi estático cuerpo, mirándome fijamente y con una indefinible mueca en su rostro. Inmediatamente cierro el ojo, mientras el proceso de datos chirría entre el córtex frontal y las adormiladas meninges. -¿Estaré soñando?Pregunta racional que me repito hasta la extenuación. -No- "Algo" responde detrás de mi, provocando una taquicardia galopante y esa irremediable vasoconstricción esplácnica que suelen acarrear los más temibles terrores...

Fuseli. La Mandrágora





domingo, 26 de agosto de 2012

Día Noventa y Cinco

Contemplo mi tímida desnudez 
reflejada en el iris de tus ojos. 
En ellos, existo. 
Cristalino que puede romperse 
ante el más leve de los contactos. 
Espejo de mi carne, 
de mis entrañas
y de ese único deseo,
en volver a posar mis labios
en las costras de tus antiguas heridas.
Presión intraocular exenta de prejuicios
que grita hasta mutilar 
trémulas gargantas...

Edward Gorey






lunes, 20 de agosto de 2012

Día Noventa y cuatro

Ignoro la forma de poder parar el tiempo que devora -como tu boca entre mis muslos- mi efímera vida. Sin saber como limitar el deseo -ni borrar la imagen de tu cuerpo tendido junto al mío- y poder frenar mis instintos más primitivos. Desconociendo la manera en no desmoronarme ante la impulsividad -sin morir cada vez que tus palabras dejan de ser el epicentro de mi ansiedad- y abandonarme por espirales infinitas de sexo y lujuria. Porque simplemente soy humana, demasiado humana...

Lucien Freud. Les Dormeurs


lunes, 13 de agosto de 2012

Día Noventa y tres

El día es eterno cuando el horizonte del mar irrumpe en mis pestañas. Piedras bajo mis pies, sal que escuece el alma. Restos de melocotón endulzan mis labios mientras que kamikazes recuerdos impactan sobre la erosionada roca. Vaivén de olas en la bipolaridad de nuestra vida. Viento que enfurece, susurros de pesadillas pasadas y futuras. Contrariedad. Melancolía. Deseo.


Ilya Repin. Volga barge haulers 1873





lunes, 6 de agosto de 2012

Día Noventa y dos

El resultado final casi me convence. Pero como siempre pasa, gracias a mi  debilidad y esta maldita baja autoestima, destruyo la creación y doy el golpe de gracia a la musa. "Renacer no es tan fácil. Acaso te crees tú que tienes el don de devolverme la vida?"- me grita incesantemente. Lágrimas de rabia resbalan y agonizan por sus adorables mejillas mientras que la fascinación por la sangre emana de sus delicados pechos. Y yo, ebria de locura, la observo e intuyo que tardará como mínimo un par de días en volver a visitarme...


Ophelia

Wagner. Parsifal. Preludio























jueves, 2 de agosto de 2012

Día Noventa y uno

Hay un arma de doble filo que habita bajo mi almohada. Su dedicación total e imparcial a rasgar las precisas horas y mis surrealistas sueños, desequilibran  biorritmos y simples ecuaciones de primer grado que suspenden en mi córtex frontal posterior. Soy títere en manos de Morfeo, longánimo dueño de mi vigilia que descarta noche si, noche también, la hipótesis del sueño de Descartes...


Santiago Rusiñol. La Morfina