martes, 29 de mayo de 2012

Día Setenta y cinco

Todo arde cuando la inspiración aporrea la puerta. Orgía de los sentidos en dos dimensiones y total mutilación de la razón. La impulsividad y la locura follan hasta el éxtasis, ajenas a la devastación que provocan ante mi campo de visión. Metamorfosis, catarsis y falanges deformadas, producto final de la ecuación más bella inventada por el hombre...


Velázquez. Las Meninas




viernes, 25 de mayo de 2012

Día Setenta y cuatro

La noche pasó como un susurro, en la que los labios enmudecieron las palabras y las pestañas, ellas tan dadas a esconder, no pudieron hacer nada ante la evidencia. El amanecer se personificó en forma de realidad y tu saliva se diluyó por el desagüe de la ducha. Las impolutas sábanas del hotel fueron toalla improvisada, mientras la mañana ya se filtraba por los resquicios de la ventana. La piel, tan propensa a recordar caricias y besos, se reveló y como consecuencia, creó una nueva peca...


Duchamp. Sonata


Haydn. Piano Sonata Hob. XVI/52- I.Allegro

martes, 22 de mayo de 2012

Día Setenta y tres

Los minutos se hacen eternos al instaurarse por fin la ausencia. La estadística de la probabilidad es cero cuando hablamos de regreso. Vacío. Escarcha en el timo y la cabeza dispersa. Las pupilas del duelo observan como de las manos se escurre entre los dedos la ilusión. Tragedias baratas en forma de libro de bolsillo en los días de infinita lluvia...


Jules Lefebvre. Desnudo




viernes, 18 de mayo de 2012

Día Setenta y dos

¿Acaso no ves la fractura abierta que hay en mi esternón? Si, esa que intento disimular con tiritas de indiferencia e hilo de sutura absorbible. Esa que supura algunas noches, cuando la gangrena remite en su lenta pero devastadora podredumbre y los fluidos internos hacen acto de presencia, siempre bajo el beneplácito del sempiterno orgullo. Duele, si, pero no hay nada como la morfina o la ahora recurrente ketamina para adormecer esta locura transitoria también llamada por algunos, mal de amores...


Caravaggio






martes, 15 de mayo de 2012

Día Setenta y uno

El silencio nos envuelve. Sábanas blancas tapan invisibles cicatrices infectadas por staphylococcus del pasado junto a nuestra imperfecta desnudez. ¿Recuerdas  cual fue el preciso momento en que perdimos la libertad?. En el pecho, bradicardia. En mi mano, tu sexo. A nuestros pies, ese lejano rubor que tanto nos sorprendió al contemplar la belleza por primera vez...


Sorolla. Niña






viernes, 11 de mayo de 2012

Día Setenta

La indiferencia se ha sublevado en la pequeña pecera. Revolución entre líquido amniótico y placentas devoradas por las implacables fauces de un viejo tiburón blanco. El subconsciente engulle la de ya por si inexistente memoria de los peces Koi, mientras la piel se ablanda ante el elevado tanto por ciento de humedad que últimamente goza nuestro utópico país. Muerte por asfixia líquida,  erróneo trazo o disfunción de las glándulas suprarenales...

La memoria de los peces Koi






martes, 8 de mayo de 2012

Día Sesenta y nueve

Miradas de soslayo escondidas entre gasas estériles y prótesis de titanio. La dermis se desgarra entre hermosos e afilados dedos de látex, clorofila escondida tras la mascarilla. El olor dulzón y metálico de la sangre lo inunda todo, mientras monótonas y rítmicas alarmas crean una singular melodía. Alguien ordena, pero es imposible entender las palabras cuando la fascinación y la concentración imperan entre tallas estériles. Si tú me dices ven, lo dejo todo.-Sutura recta, por favor- oigo repetir, eco de ascépticas paredes...


Kokoschka. La novia del viento






viernes, 4 de mayo de 2012

Día Sesenta y ocho

Observo el claroscuro resultado de mis estados de ánimo plasmados en la lámina. Me embarga un miedo atroz ante semejante transparencia emocional. El negro en forma de venenosos alacranes inunda gran parte de la obra. El blanco, como si quisiera emular inconscientemente a los bellos nenúfares de Monet, esparcido de forma aleatoria entre el absoluto gris. Y en el fondo, mi alma, eso que tantas veces se escapa por la yema de mis dedos y que es tan difícil de retener...


Nenúfares. Monet






martes, 1 de mayo de 2012

Día Sesenta y siete

Existen unas horas en que el silencio llena todos los espacios vacíos de la habitación. Unas horas en las que el cielo, por pudor o simplemente por casualidades horarias, se ha vestido de riguroso luto. Unas horas en las que la imaginación y el subconsciente se unen y estallan, dejándolo todo pringado de imposibles colores. Unas horas en las que renazco, desnuda y pura, sin adulteradas ataduras, sin invisibles cadenas que me aten a este mundo, sin responsabilidades autoimpuestas. En esas horas, solo en esas horas, soy realmente yo...


Klimt. Horquilla del bebé