miércoles, 29 de febrero de 2012

Día Cuarenta y cinco

Me permito fluir, cual erizo que lo arrastra la corriente, sin intentar siquiera aferrarme a desgarradoras rocas que hagan sangrar tus pies. Soy volátil, maldito dióxido de carbono que corrompe tus pulmones y se enquista en maltrechos alvéolos. Echo a volar, mientras pierdo plumas y lágrimas al intentar rozar con mis dedos la utopía. Y al final, porque siempre hay un trágico final, estallo en tormenta cuyo nombre los antiguos la solían llamar impotencia...

Iliá Repin. Sadkó en el reino subacuático

domingo, 26 de febrero de 2012

Día Cuarenta y cuatro

Con las fuerzas bajo mínimos camino por las costuras de este infinito pasillo. Oscuridad y sombras cotidianas me envuelven con su cálido manto. La madera cruje bajo mis desnudos pies, entre el más devastador de los silencios. Movimientos de autómata y mueca de asco buscando algo comestible en la nevera. Y otra vez, esta maldita bulimia impuesta por el todopoderoso cansancio se hace presente, mientras dirijo mis pasos hacia al más cómodo de los abismos, buscando la mejor manera de desconectar...

Fernand Léger

viernes, 24 de febrero de 2012

Día Cuarenta y tres

Este bendito sol y tu discurso sobre el existencialismo me calientan los cascos. Café con hielo y petardo. Lago artificial bajo nuestros pies y mi cabeza a años luz. Te sonrío mientras asiento, ahora mismo no sé de que me hablas, pero tú pareces más que satisfecho con mi mutismo selectivo. Y me pierdo detrás de mis gafas rojas, visión ahumada y distorsionada de esta tremenda y aburrida realidad, mientras que tú erre que erre con la negativa a que la angustia desemboque en apatía... Apatía, que dulce sonoridad tiene, ¿verdad?


Miguel Angel. La perdida de la Gracia


lunes, 20 de febrero de 2012

Día Cuarenta y dos

Cuando me caiga de esta silla, te hablaré de mis sueños y de esa jodida cometa que siempre se negó a volar. Cuando me caiga de esta silla, serás eterno en mis pupilas anisocóricas, en mis orejas y en mi entrepierna.
Diagnosticarán muerte por traumatismo craneoencefálico, pero tú y yo sabremos que no es verdad, que lo mío fue un error de cálculo, la temeridad de querer hacer equilibrismos mientras repetía una y otra vez tu nombre, haciendo gárgaras con el colutorio...


Toulouse-Lautrec. Cirque

jueves, 16 de febrero de 2012

Día Cuarenta y uno

Impregno cada poro de mi piel, con pigmentos de mil y un colores. Mientras, me olvido de respirar, de ser, de vivir, de tragar saliva. La fisura que hay en mi interior se cierra dejando atrás el más absoluto abismo. Con el pincel entre mis dedos puedo volar sin necesidad de ser Ícaro. El cielo arde y transforma mis pecas y lunares. Catarsis entre aceite de trementina y viscoso acrílico. Pasión envasada al vacío, sin fecha de caducidad.


La nave de los locos. El Bosco.

martes, 14 de febrero de 2012

Día Cuarenta

Somos Bestias.
Bigmouth.
                                                                                                            


Mutilamos a nuestro antojo mentes y cuerpos, riendo cual hienas sedientas de sangre y carroña. La razón toma Risperdal, mientras nosotros nos abandonamos al primitivo placer de devorarnos. El superhombre ha muerto, Dios salve a la bestia!


                                      Rubens. Saturno devorando a un hijo

                                       Salieri. Requiem in Do Minor.





viernes, 10 de febrero de 2012

Para Pluma Roja 


Llegaste esquivando rayos y truenos, huracanes y desasosiego. Con un trébol verde de cuatro hojas en una mano y en la otra un caleidoscopio, has conseguido aplacar la batalla interior que se estaba desatando entre mis hormonas y el sentido común. Eres maga, lo sabes?



Otro tipo de caleidoscopio...







miércoles, 8 de febrero de 2012

Día Treinta y nueve

Medio escondida entre las sábanas, con esa mirada miope de topo esquizofrénico, dibujo esbozos para un futuro cuadro. Sin rumbo ni carta de navegación, mi mano se rebela y crea dibujos imposibles. Me parto en dos, en tres y hasta en cuatro, mientras mi subconsciente trabaja. Es en este preciso momento, cuando saco de la chistera un hermoso conejo blanco, con ojos inyectados de sangre y sonrisa socarrona. Y no puedo evitar excitarme y como la más fulana de las Alicias, busco el beneplácito de Onán, mientras láminas de papel Canson caen irremediablemente en el olvido...


lunes, 6 de febrero de 2012

Día Treinta y ocho

Me lanzas de cabeza y sin escafandra al más oscuro de los pozos, en el que habitan solo preciosos peces de color naranja. Lazarillo torpe y exquisito, sigo tus pasos ciega de humo y deseo. Guardo una a una las cucharas que doblas en mis bolsillos, síndrome de Diógenes o simple obsesión por tu magia. 
Ahora, ven, respírame en la nuca y no digas ni mu.


Ophelia


miércoles, 1 de febrero de 2012

Día Treinta y siete

Despertar con nuestros cuerpos perfectamente encajados. Somnolencia. Las sombras, nuestras cómplices. Creamos un hermoso monstruo bicéfalo. Metamorfosis. Me abandono entre tus brazos, lanzando la peonza y rezo para que no pare de girar. Soy salmón kamikaze en busca de la inminente petite mort, nadando contracorriente con mi deseo pegado a la espalda. Zarpazo en mi hipófisis y la esperada Endorfina corriendo al galope por mi sangre.


Goya. El amor y la muerte.