lunes, 30 de enero de 2012

Día Treinta y seis

Rebusco entre las sombras de de mi inconsciente, boca de lobo feroz esperando clavarte la dentellada. Virgilio me dió la mano, pero seguí perdiéndome entre infiernos y cielos. Luces de neón apagadas en mi sexo, motel abandonado entre escombros y niebla. Retomar el vuelo, para caer de nuevo y así infinitamente... 
La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma. Goethe.


Caravaggio.


viernes, 27 de enero de 2012

Día Treinta y cinco

Microinfartos cerebrales. Llevo unos días con estas dos putas palabras grabadas en mi cabeza. Cada una de sus sílabas es dolor en la boca del estómago. Es desmoronarte mientras te escondes en el baño. Es morderte el labio hasta sentir el sabor metálico de tu propia sangre. Es no poder mirarle directamente a los ojos, por miedo a que descubra tu congoja. Es noches de insomnio. Es disimular constantemente, aguantar el tipo mientras por dentro te estás muriendo. Es cagarte en la maldita suerte y la fragilidad humana. Es clavarte las uñas en los muslos por debajo de la mesa. Es llorar cada vez que cuelgas el teléfono. Es una auténtica mierda...
Acabo de hablar con ella y necesitaba desahogarme. Lo siento.

lunes, 23 de enero de 2012

Día Treinta y cuatro

Te invento una y otra vez escondida en el fondo del armario, pero me da demasiado miedo la oscuridad y no tengo linterna. Ayer eras verde, mañana tal vez seas azul. Juego al Tetris, y me doy cuenta de que no encajo en ti, ni poniéndome del revés. Te invento una y otra vez, pero te pierdo, maldita brújula del Todo a Cien. Demasiados despropósitos para inventarte.


Lucian Freud

jueves, 19 de enero de 2012

Día Treinta y tres

Mi musa se suicidó y ahora vago entre lápices y obsesiones. - Muerto el perro, muerta la rabia!- gritaba la vieja, acurrucada entre cartones y vino barato. Ensayo malabarismos simétricos, papeles Canson y cartulinas Bristol, punzadas en mis dedos y en mis sienes. Te observo, pequeña amapola, y de repente me crecen alas.


Gustav Klimt

lunes, 16 de enero de 2012

Día Treinta y dos

Ansío contemplarte entre bastidores. Dibujarte desnudo, primitivo. Trazar en el lienzo tus más indómitas líneas y perderme entre tu luz. Silencio envuelto entre las devastadoras notas del Requiem. Mi imaginario es muy extenso, seguro que no te defraudaré...
El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto. Pablo Picasso.





miércoles, 11 de enero de 2012

Día Treinta y uno

Domestica mis manos para que sólo sepan hablar de tu piel y tu sexo. Domestica mi cuerpo y haz de él un manojo de luz cenital o la más salvaje de las tardes. Domestícame y así podré guardar mi secreto en tu boca y romper de una puta vez las marañas de peces que me hipnotizan.
Quédate quieto y solo déjame respirar sobre tu clavícula...
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro- Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. El Principito.








lunes, 9 de enero de 2012

Día Treinta

Y miro una y otra vez, esos dos pozos azules. Y no puedo evitar sentir esa emoción olvidada. Calor en las mejillas y punzada en mi sexo. Violonchelo en mis oídos mientras contemplo como te atragantas con un trozo de solomillo. Momentos de angustia y sobretodo la cara del camarero. Maniobra de Heimlich. Lívidos tus labios y mi libido por los suelos...
Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad. Jean Paul Sartre.



Robert Mapplethorpe




martes, 3 de enero de 2012

Día Veintinueve

Cuando más herido estás, mejor pintas. Aunque si me meto un par de gramos te pinto y mejoro la Capilla Sixtina. T.F.


Frase irónica que ha retumbado en mi cabeza toda la tarde, mientras mi mano no podía parar de dibujar. Vómito en forma de Encre de Chine, violando una y otra vez el blanco impoluto del papel.
Fascinación.
Taquicardia.
Éxtasis.
Desesperación.
Goya.
Muerte.


                                            Francisco de Goya