jueves, 29 de diciembre de 2011

Día Veintiocho

En una mano mi sexo, en la otra una Moleskine y en la mente exasperación.
Divina trinidad en la que me  pierdo,
mientras caduca mi bono de tren.
Tormenta generada a base de jadeos y rabia.
Electricidad estática en mi piel,
cortocircuito en mi cerebro.
Bocanada de aire mezclado con locura,
y él, riéndose ebrio y lascivo.
Intenta comprender, no eres un personaje de tragedia. Hemingway.




Bach. Adagio BWV, 974

martes, 27 de diciembre de 2011

Día Veintisiete

La claridad del mediodía y tu mano empiezan a despertarme lentamente. No quiero abrir los ojos. Me hago la dormida mientras recorres con tus dedos, lentamente mi espalda. El vello erizado me delata.
Pronuncio tu nombre y desapareces...
Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. Edgar Alan Poe.


jueves, 22 de diciembre de 2011

Día Veintiséis

Vacío está mi cuerpo.
Vacía está mi alma.
La vieja loba que habitaba en mi
yace pudriéndose en el baño de cortesía.
Un pozo en mi interior engulle toda mi energía
desasosiego por no poder pararlo.
Noches interminables
amanecer que nunca llega.
Y ahora me quedaré aquí quieta
buscando respuestas donde no las hay.

Atrás quedaron las sonrisas.
Atrás quedaron los sueños.






Feliz Navidad queridos mortales




martes, 20 de diciembre de 2011

Día Veinticinco

Es hora de volver, para quedarse. De mirar al cielo gris y ver en él una cabra desollando un violín, mientras nuestros pies se hunden en la caliente arena. Convertir el deseo en vertical u horizontal, siendo invisibles ante la grandeza. Olvidarnos de respirar mientras los cumulus nimbus nos observan desde una distancia prudencial. Es hora de volver, para quedarse. De cerrar fisuras, páginas y cambiar la pata rota del viejo piano. Si alguna vez vuelvo, te aseguro que me quedaré...
Nadie puede en su vida escapar a una deplorable crisis de entusiasmo. Stendhal.








viernes, 16 de diciembre de 2011

Día Veinticuatro

Ligero temblor en la mano, mientras disecciono con afilado bisturí el último recuerdo tuyo. Necrosis del alma, extirpación completa. Intento encontrar la perfecta analgesia entre palabras y verbos. 
Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa. Schopenhauer.








martes, 13 de diciembre de 2011

Día Veintitrés

Máscara de lobo en mi rostro. Cubro lentamente tu cuerpo de sangre, pintura acrílica y fluido vaginal. Te canto al oído el Ne me quite pas, mientras admiro mi obra de arte en tu piel. Tela virginal donde perder el  norte y violarte hasta encontrar la ansiada locura. Robar tiempo al reloj en esta oscura tarde.
Je t'inventerai 
Des mots insensés
Que tu compendras.


Man Ray




viernes, 9 de diciembre de 2011

Día Veintidós

Susurras bellas palabras que en mi mente se convierten en la más afilada de las cuchillas dispuesta a cortar vísceras y sentido común. Pupilas dilatadas y muescas en el cerebro, cada vez que tu lengua recorre la cara interna de mis muslos. Tus labios, mi debacle. Tu sombra, mi faro. Lo has conseguido. Profunda grieta en un témpano de hielo.
Un pizca de probabilidad tiene tanto valor como una libra de quizá. James Thurber.



(Una de las mejores piezas jamás compuestas)









miércoles, 7 de diciembre de 2011

Día Veintiuno

Quiero que esta noche sea una fiesta. Que de nuestros cuerpos salten chispas y de nuestras bocas la más prohibida de las palabras. Que las paredes se ruboricen con solo mirarnos y las cortinas vuelen de envidia. La risa tonta nuestro himno. Las caricias nuestro credo. Perdernos entre sábanas y piel mientras me recitas a Lorca. Dormirnos borrachos de lujuria para tener el más dulce de los despertares...


La poesía no quiere adeptos, quiere amantes. Federico Garcia Lorca.








martes, 6 de diciembre de 2011

Día Veinte

He visto la desesperación en sus ojos y mi diafragma se ha encogido 
buscando un simple sentido.
Risa histérica ahogada en llanto y mis dedos
sobre su frente quebrados.
Fuerza y nudillos blancos.
Desolación.
Empatía.
Nómina.
¿Y qué pasa si la realidad no es nada más que una enfermedad? Palahniuk.

Munch















domingo, 4 de diciembre de 2011

Día Diecinueve.

Y lentamente subo la escalera de caracol. Vértigo. Un mal paso y caeré irremediablemente en el abismo. Concéntrate, concéntrate. Tu cuerpo, un mal recuerdo. Lo desconocido, turbación. Niveles altos de endorfinas en sangre, grito ahogado en la almohada. Somnolencia. Domingo por la mañana.
Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia. Schopenhauer.




viernes, 2 de diciembre de 2011

Día Dieciocho

Y Ella sonrió. Mientras escondía ese ligero temblor de labios que precede al llanto, bajo la mascarilla quirúrgica.
Y Ella sonrió. Mientras clavaba sus inexistentes uñas en su palma de la mano.
Y Ella sonrió. Mientras aguantaba estúpidos piropos de un capullo integral en la cafetería del trabajo.
Y Ella lloró. Mientras giraba la llave en la cerradura y se daba cuenta que cada vez le cuesta más sonreír de verdad...
Vendo cuerpo sin alma en oferta. Anónimo.



Man Ray


jueves, 1 de diciembre de 2011

Día Diecisiete

Aguanto la respiración, me sumerjo dentro del agua. Distorsión en los oídos. Solo el latido de mi corazón y la lentitud de esa gota que cae desde el oxidado grifo. Fuera, las baldosas lloran. Dentro, la ingravidez del agua me acoge en su más absoluta calidez. Esa calidez que recorre todo mi cuerpo y que se instala en forma de punzada en mi sexo. Invisible lengua que recorre mis labios. Me penetra. Grito de placer, pero mis pulmones se llenan de agua. Busco a ciegas el borde de la bañera, necesito aire, pero el deseo es tan fuerte que por un momento pienso que no debe haber mejor manera de morir.
Je vous attends comme j'attends celui qui détruira cette grâce défaite, douce et encore chaude.

                                          
                                                   Edward Gorey