martes, 29 de noviembre de 2011

Día Dieciseis

Me partiste la columna en dos y ahora soy mono de feria. Me practicaste una perfecta lobotomía y ahora tengo el electroencefalograma tan plano que en él, solo existes tú y mis necesidades básicas. Tendría que odiarte, arrancar, cortar de cuajo todos estos recuerdos que me consumen. Pero has hecho un trabajo estupendo, cabrón. 
Plas, plas.
No se odia mientras se menosprecia. No se odia más que al igual o al superior. Nietzsche.



Man Ray. Anatomie.


sábado, 26 de noviembre de 2011

Día Quince

Echo de menos el perfecto acoplamiento de mis crestas ilíacas con tu pelvis. Mi clavícula aprisionada entre tu axila y mi hombro encima de tu esternón. Anatomía que intento borrar buscando mil y un defectos inexistentes.
A mí dadme lo superfluo, que lo necesario todo el mundo puede tenerlo. Oscar Wilde.

John Henry Fuseli


lunes, 21 de noviembre de 2011

Día Catorce

Te observo mientras lees absorto a Sartre.
Me desabrocho tu camisa, mostrando la más absoluta desnudez y proclamo a las cuatro paredes: "Mírame, existo, soy humana!"...


Y sigues absorto, tremendo momento.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Día Trece

Me pierdo entre humo e imágenes digitalizadas. De fondo Beethoven lucha para llamar mi atención. Demasiada tensión en mi espalda. Tu número se repite en la pantalla una y otra vez. Lloro en silencio, ahogando las lágrimas, no sea que mi sentido común se de cuenta.

Photo: Man Ray

viernes, 11 de noviembre de 2011

Día Doce

Tatúas con tu lengua dibujos imposibles en mis muslos. Tu saliva quema. Sé que interiormente sonríes, cual sátiro de antigua vasija. Alargas y te recreas en mi agonía. Disfruta ahora que puedes. No creas que me tienes a tu merced, mi boca será mi venganza...
Es bueno sentir hostilidad, mantiene la cabeza despejada. Bukowski.






Rachmaninov. Prelude in C sharp minor, Op.3 No.2

martes, 8 de noviembre de 2011

jueves, 3 de noviembre de 2011

Día Diez

Hacía tanto tiempo que no tocaba el piano, que justo al sonar la primera nota, noté como se me aceleraba el corazón. Taquicardia. Intenté concentrarme en la partitura, sabía que esto me relajaba. Sentir cada una de las notas, dejar mi mente en blanco y gozar de la música, fácil. Pero ayer me fue imposible. No había manera de concentrarme. En mi mente solo estaba él. Alguien a quien no conozco, alguien sin rostro ni nombre. Pero que seguramente le gusta Satie...

Sin saberlo, el hombre compone su vida de acuerdo a las leyes de la belleza, aún en momentos de más profunda desesperación. Kundera.




martes, 1 de noviembre de 2011

Día Nueve

Nuestras miradas se encuentran entre risas, charlas banales, humo y gente, demasiada gente. No puedo dejar de mirarte, es superior a mi. Intento disimular, hablando con el primero que se me cruza por la sala. Noto tu mirada en mi nuca. Esa nuca a la que hace apenas unas horas mordías mientras te corrías en mi espalda.  Un ligero escalofrío se eleva por mis muslos, convirtiéndose en fuego en mi sexo...


                                                   Photo: Robert Mappelthorpe